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domingo, 27 de enero de 2013

No sólo un sueño.




Acaricio tus labios de fresa,
con un susurro que escapa de mi boca,
ése que te pide cada noche,,
un te quiero que me lleve hasta el cielo.

No partas cada mañana,
a la cajita de mis melancolías,
y es que el día se hace eterno,
hasta amarte de nuevo en mis sueños.

Quédte conmigo aunque sea de mentira,
arráncame un suspiro con la luna de testigo,
éste amarte a escondidas me da la vida,
aunque desaparezcas al arribar el nuevo día.

Me despierto con tu nombre entre mis labios,
sólo Dios sabe las veces que lo pronuncié,
un día éste amor no será un sueño,
un día serás también mi amanecer.

6 comentarios:

Jerónimo dijo...

Unos versos con la marca inconfundible de tu sensibilidad.
Amar aunque sea en sueños,pero amar siempre.Es lo único que nos salva.

Encantado de volver por tu blog,César.

Te dejo un cálido abrazo.

Anónimo dijo...

Mi hermoso duende, con los suspiros
que salen de mi alma cada vez que te
veo ya he hilado un ala del Universo,
una que se extiende a las extensiones afronterizas del Amor.

Cuan hermoso es pronunciar el nombre
del Ser Amado y seguir teniendo fe en que lo que aùn no es, ya lo es.

Abrazos en miel de caña en vuelo de
àngel con una sola ala.

Te
Quiero mi Duende Verde.

Rub-Hyo.
Tu princesa de azùcar.



Carlos Alberto rocha garcia dijo...

Sentir, soñar, suspirar con el ser amado al leer estos versos, es tocar con el pensamiento las puertas de un amor verdadero, magnifico!

Duende Verde dijo...

Gracias Jero, siempre es un placer verte por mis humildes letras amigo mío!
Un fuerte abrazo!

Duende Verde dijo...

Mi Princesa azucarada, te quiero muchísimo!!
Besos de miel de caña!

Duende Verde dijo...

Gracias Carlos!!
Un honor verte por mi rincón!
Un abrazo!