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domingo, 27 de enero de 2013

No sólo un sueño.




Acaricio tus labios de fresa,
con un susurro que escapa de mi boca,
ése que te pide cada noche,,
un te quiero que me lleve hasta el cielo.

No partas cada mañana,
a la cajita de mis melancolías,
y es que el día se hace eterno,
hasta amarte de nuevo en mis sueños.

Quédte conmigo aunque sea de mentira,
arráncame un suspiro con la luna de testigo,
éste amarte a escondidas me da la vida,
aunque desaparezcas al arribar el nuevo día.

Me despierto con tu nombre entre mis labios,
sólo Dios sabe las veces que lo pronuncié,
un día éste amor no será un sueño,
un día serás también mi amanecer.